JUE. 11 JUN. 2020

Ser Políticamente Correcto > Ser Correcto

Probablemente estoy escribiendo desde mi pedestal, desde una posición de privilegio. Nunca he sido discriminado por mi raza—aunque sí por otras razones. No soy blanco, pero tampoco tengo la tez de muchos de mis compatriotas. Tampoco soy mujer, ni miembro de la comunidad LGTB.
Sea dicho esto, creo que se está tomando no solo la solución menos efectiva, también la más absurda.

De los últimos cinco años para acá he visto con preocupación cómo aparenta ser más importante ser políticamente correcto, que serlo activamente. Son más importantes las apariencias, las superficialidades y las palabras que las acciones.

Casi como reflejo involuntario, cada vez que salen estos temas se trata de cambiar algo, probablemente para que no digan que no se hizo nada. Y lo más fácil es darle la vuelta a las palabras, al cómo le decimos a las cosas.
Así nace el lenguaje inclusivo, que simplemente le da en la madre a nuestra lengua y no solo nos escuchamos igual de ridículos que Vicente Fox—dudo que por utilizar lxs mexicanxs, l@s mexic@nos, o les mexicanes alguien se sienta más incluido.
Pero no solo es cuestión del lenguaje, también la terminología. Hay quienes proponen modificar conceptos como master/slave (e incluso master por sí mismo), whitelist/blacklist, y como la confianza policiaca ha caído a lo más bajo en los últimos días, hay voces buscando que se renombre una herramienta como Rubocop (cuyo nombre está basado en probablemente una película increíblemente violenta).
Y justo ayer, HBO Max elimina Gone With The Wind de su catálogo, por tener temas de racismo. Irónicamente lo que lograron fue probablemente lo contrario.

Entiendo esta necesidad de intentar hacer algo, pero esfuerzos por censurar algo que de verdad pasó, y que son representaciones artísticas que funcionan como ventana al pasado para no olvidar los errores de generaciones anteriores, me parece un craso error.
También el cambiarle de nombre a las cosas (que no tienen sentimientos) para que alguien no se sienta identificado, probablemente es porque nosotros estamos forzando esa relación—vinculamos una la connotación negativa de una lista que es de color negro con la piel de una persona, y esa persona tal vez ni siquiera se sienta agraviada.

El racismo y la discriminación no se va a terminar diciéndole de otro modo a las cosas. Hay un mundo alterno en el que se ha erradicado la discriminación y no nos da miedo decirle a algo que es de un color, porque no lo aplicamos contra una persona.

Las palabras son poderosas, pero dudo seriamente que puedan cambiar la cultura de un país. Debemos enfocarnos a educar que las diferencias entre personas no importan, y que aquel que piense diferente la historia ha mostrado una y otra vez que están muy equivocados—y la sociedad debemos de denunciarlos y hacer presión para que se cuiden bien cómo se aplican ciertas palabras contra otras personas.

Y también tal vez tengamos que relajarnos un poco. Las expresiones artísticas, en especial la comedia nos ha unido mucho más de lo que nos ha dividido. Debemos ser energéticos contra las acciones racistas, no contra los que usan las palabras para reflexionar mientras nos sacan una carcajada.

Estoy casi seguro que estoy equivocado—este tema, como cualquier dilema ético y moral no tiene una solución clara. Pero estoy seguro que el primer paso es ser más tolerantes con los demás, primero en el micro y después en el macro. Una vez que se logre eso, cambiémosele el nombre a las cosas a lo que se nos dé la gana.

Ser Políticamente Correcto > Ser Correcto fue escrito por @rafael_soto_ el día jueves 11 de junio de 2020 a las 1:14 p. m.

Este post fue etiquetado: social palabras reflexión opinión crimen

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